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Gente de Gachantivá. “El poeta boyaco”.

Gente de Gachantivá. Perfiles del ELTC2017.

El Poeta Boyaco.

Escrito por G. Jaramillo Rojas

Perduraré donde más alienta el aliento: es decir, en los labios de los hombres.

William Shakespeare.

    Son las diez de la mañana de un domingo cualquiera en Gachantivá, Boyacá. El oficio católico se escucha por todo el pueblo y, en un rincón, a dos cuadras de la plaza central, un pastor protestante advierte, a una minoritaria manada de feligreses, de los peligros y los vicios del mundo actual.

Poeta ¿Usted va a misa?

Sí, no, mejor dicho: voy cuando puedo, cuando hay…

    El poeta sube una absurda calle cuya inclinación parece conducir al cielo. Camina sin el más mínimo atisbo de agitación. Va con alpargatas blancas, pantalón negro y una camisa fucsia que fulgura en su prolongado cuello. La bandera de Boyacá está tejida en su ruana como un tatuaje de lana. El sombrero de palmiche es de origen muisca y está serpenteado con una escrupulosa y delgada cenefa tricolor: amarillo, azul y rojo. Entre sus trajinadas manos un perrero, o bastón campesino, parece custodiar sus versos cuando los declama:

El Poeta Boyaco.

Aquí se les quiere mucho y si vienen se les quiere más / conozcan Gachantivá que es una hermosa tierra de paz.

Él se presenta:

Mi nombre es Elkin Forero / poeta, coplero y guía / también soy campesino / y cultivador de alegría.

    Sus ojos azules, bajo el radiante sol, se baten con una curiosidad enfermiza. Ya en la sombra se apiñan mutándose en un verde esmeralda que todo lo refleja. Él es contemplación. Pesquisa pura. Gracia. Un bronceado cobrizo resalta sus pómulos mientras su boca va dejando salir tímidos ingenios:

Hombre invisible busca mujer transparente para hacer lo nunca antes visto.

Su voz antecede las fastuosas cordilleras que resguardan al pueblo con vernácula perseverancia. Para el poeta todo es un paisaje que hay que revelar. Desde lo más nimio hasta lo más majestuoso, no hay cosa en la tierra que se salve del divino castigo de la belleza.

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El buen sentido del humor, el comentario sagaz, el chiste, la copla de doble, triple y cuádruple sentido son patrimonios del departamento. Los boyacenses, como muchos creen, no solo trabajan infatigablemente, ni se mantienen a punta de tubérculos y agua de panela, para ellos la risa es un alimento divino y fundamental. Naturalmente, en esto Elkin es un campeón:

Yo no hablo con mujeres / ni con ellas hago trato / porque yo huelo a ratón / y se les alborota el gato.

La oralidad, además de ser una concienzuda vía de transmisión de costumbres y valores regionales, también es una vía que reivindica el buen pasar, una vía que sabe celebrar el desparpajo montañero y su espontaneidad. Esto lo demuestra el poeta cuando ve a lo lejos, en una esquina, el aparatoso tropiezo de una muchacha:

Y ahí tiene pa´ que lo vea / dijo la que se cayó  / pero ella con los calzones / qué quería que viera yo.

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Elkin Forero nació un 29 de septiembre, el mismo día que don Miguel de Cervantes Saavedra. De esta coincidencia aduce que, “siendo ambos amigos de la luna” y sin importar los 424 años de diferencia que hay entre el célebre autor de El Quijote y él mismo, proviene, indiscutiblemente, la vena sensible de poeta por la cual es reconocido a lo largo y ancho de Gachantivá, su tierra natal, su pueblo adorado, su primer amor. El poeta tampoco descarta que los dos hayan nacido en la misma franja horaria, pero se lamenta de no poder verificar esta sospecha.

De Colombia reconoce como maestros al gran Rafael Pombo y a sus paisanos Julio Flórez y Jorge Velosa “porque sumercé, no nos digamos mentiras, la música carranguera es poesía pura” –afirma sin vacilación-.

Las composiciones del poeta boyaco están inspiradas en la cotidianidad del campo, en las perfecciones del entorno natural y, sobre todo, en el amor. Los objetivos primordiales de su oficio son “legar sonrisas, sembrar inquietudes y generar cariño, porque el poeta es un guía espiritual que enseña lo poco que sabe y está abierto a aprender lo mucho que ignora”.

Poeta ¿Cómo crea una copla?

Estas coplas compañero / con sinceridad le cuento / son coplas que nacen del alma / y yo se las hago al momento.

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El Poeta Boyaco.

Elkin no cuenta con ningún apoyo para escribir. Además de labrar la tierra con sagrado fervor se gana la vida como guía turístico. Se conoce a la perfección los 86 km cuadrados que circunscriben su pueblo, las 35 cascadas repartidas en 5 veredas, las 11 cuevas, 3 lagunas y las ruinas del antiguo pueblo de Gachantivá.

Después de varios años de incontables esfuerzos por fin logró terminar de escribir su primer libro. Lo tituló “El alfabeto del amor” en homenaje a Flor, su compañera y amiga, que aparte de musa también es poeta. “El alfabeto del amor”, como su nombre lo indica, es un libro de poesía romántica, con ilustraciones propias y una estrofa por cada letra del alfabeto:

Una décima de amor.

Antes de la elección / con el alma enamorada / conviértete en mi ilusión / y si puedes en mi amada / háblame con el corazón / bésame con tu mirada / acaríciame con un suspiro / solo así tendré la paz soñada / que siento mujer / cuando te miro / aunque no pase más nada.

El poeta boyaco sueña con ver su libro publicado. Sueña con poder firmarlo, dedicarlo y ofrendarlo al aire, al agua, al sol, a sus paisanos; pero mientras tanto, mientras algún padrino dadivoso emerge de la nada o el trabajo propio le permite ahorrar los elevados costos de edición, producción y distribución de su obra, seguirá cultivando el espléndido retazo de tierra que habita y, por supuesto, seguirá recurriendo a la humildad de su voz para cantarle a Gachantivá, a Boyacá y a Colombia:

Aquí se siembra alegría y se cosecha esperanza y el creador cada día nos da el fruto en la labranza. Aquí todos somos uno, por una sola razón, amamos a nuestra tierra con amor del corazón.